miércoles, 16 de noviembre de 2016

Darnekss


Richard Hawley tranquiliza mis demonios y los hace reposar en silencio. Donde soy lo que callo y no soy lo que canto. Y esta canción no entiende de maldad. Es solo de alquiler. Una forma de abrir la puerta que cerró la razón en la historias de nadie.

viernes, 5 de agosto de 2016

12:00


— ¿Para qué escribes Juan Carlos?
— No lo sé. Tal vez, sea un desahogo a mis caprichos de soledad.
— ¿Soledad? Te mofas en decir que siempre estas acompañado. No puedes ocultarme nada. Recuerda, lo veo todo.
— No lo creo.
— ¿No? En serio que me haces reír. Mira, hoy pude llevar a la desesperación a un político.
— No tienes remedio. Te gusta hacer sufrir a la gente. Déjalos tranquilos por un instante y que sientan que es vivir. Será glorioso para ellos.
— No digas eso. Jamás lo entenderán. Tampoco lo entiendes. Sabes, algún día que ande de buenas, te llevaré a que conozcas un lugar, te va encantar.
— ¿De verdad?
— Claro. Yo no miento. Y para que lo sepas, en toda esta eternidad nunca he mentido.
— ¿Estás segura?
— ¿Qué sabes?
— ¿Y qué hay con Macario?
— ¿Quieres conocer el lugar de las velas?...

miércoles, 29 de junio de 2016

LA CASA


Que día tan hermoso le dije.
— Lo es.
Me dijo con una voz alegre.
— Este clima es propicio para el crecimiento de las plantas. Permanecí de pie y silencioso junto de frente a la mujer encantada mientras ella hablaba. Al final, como para evitar contarme el resto de la historia, preguntó:
— ¿Sabe usted quien vive en mi casa hoy?
— ¿Su casa? —Respondí más confundido que el inicio de esta conversación—. ¿Y qué te hace pensarlo?
— A menudo me pregunto quien vive allí; creo que debe ser una persona feliz; precisamente esta mañana pensaba en ello.
— Una persona feliz —repetí antes de continuar— ¿Crees que allí vive alguien rico?
— Rico o no, es lo de menos: la casa lucía tan alegre y está tan lejos. No sé cómo expresarlo, pero a veces pienso que sólo la imagino. Debería verla al atardecer.
— Sin duda la luz del sol la embellece, pero no más que esta al amanecer, creo.
— ¿Esta casa? El sol es bueno pero nunca brilla en esta casa. Está vieja se está pudriendo. Por eso la lleno de flores. La revivo día con día y en ella represento mis anhelados recuerdos de aquella época. Dicen que no es bueno recordar. Dejar que el tiempo cumpla su función y entierre el pasado.

Algo en esas palabras me tranquiza, o en ese acto sosegado, me hizo callar de nuevo.

— ¿Será porque vivo tan sola y no sé nada? Mi casa era mi palco real y este es mi anfiteatro. Mi casa era ese escenario mágico que donde cada noche al caer el telón, la verdad llegaba con la oscuridad.


miércoles, 22 de junio de 2016

El Ángel


La mente, eterna viajera entre laberintos acumulados, en ocasiones sale de su cárcel. Sin polines, sin arneses, sin red, y te marchas a cualquier parte festejando la ironía de que eres libre. Momentos en los que nos parece que lo inasible pudiese ser tocado por fin. Cuando pensar es sentir, arriesgamos sin temor, sin pudor ni descanso. Arriesgamos tanto que el todo no es nada, desaparece en su propia afirmación. Y por todo esto tan humano que nos atrapa y al mismo tiempo, nos libera en esta tierra donde persiste el dolor. Los sentidos se agudizan y te llevan al borde del juicio frente al redentor que con su dedo elige tu destino, al paraíso o el infierno. 

Creo en la existencia del Ángel, el que te acompaña. El que trasforma todo lo que mira. El que planea plan a la fuga de la realidad. El que embellece la basura que nos toca. El que me enfoca que me falta, cuando me niego a la esperanza. 

El convierte al destino de esa mariposa burlona, de flor en flor, de salto en salto cuando menos lo espero. No tiene edad, ni horizonte, ni vertical, ni silencio, ni crueldad, ni vacuna, ni literalidad. 

Es eterno compañero, que aparece entre mi camino, justo antes de que mi boca toque, por fin, el rezo.

Espera

La preocupación de Luperca era que esperar el día y que este terminara, el espíritu del árbol le obsequiara el don de ver el camino al bosque del silencio.




Sosialismo


— “La revolución es algo que se lleva en el alma, no andar posteando en redes sociales para vivir de ella.”

— Espero lo sepan algunos.





martes, 29 de marzo de 2016

Eiffel.


Y al fondo: La Torre Eiffel, Amélie y un montón de reyes que se llaman Luis. Esto es todo lo que Anna conoce de Francia. Por eso, cuando se le ocurrió venir con sus gran capricho de París, la idea no me acababa de convencer. Pero, en la Ciudad del amor, encontré el buen café, los cuernitos y un buen vino. El único problema es que también me dan ganas de quedarme aquí, con esa tranquilidad de que no me importe lo que sucederá mañana.